En toda relación la persona con más poder es la que necesita menos del otro
Esta es la base fundacional de toda relación, no solo las amorosas, es valido en la familia, negocios, etc. Es una dinámica que siempre está en efecto sea que lo sepamos o no. En la mayoría de los casos no es un plan maestro de la persona con el control, no lo hace a propósito, solo sucede.
Rollo Tomassi pone como ejemplo la relación laboral. En el trabajo, por tu propio bien y el de tu familia (en el caso de que la tengas), necesitas a tu empleador más de lo que él te necesita, por lo tanto te levantas temprano y vas a trabajar. Y aunque seas una parte vital de la organización y de que el trabajo se realice a cabalidad, simplemente te necesita menos que tu a él.
Claro, si mañana te ganas la lotería, te desmejoran económicamente o sacas un posgrado y decides que puedes conseguir un mejor empleo, puedes estar en una posición en la que te necesiten más. En ese punto un empleador se ve obligado a negociar o a dejarte ir, de acuerdo a que tan valioso seas.
Lo mismo ocurre en las relaciones intersexuales. No es que una relación se sustente en el poder, pero juega un rol desde el mismo punto en que hay una atracción. Eres aceptable para ella si cumples ciertos criterios y lo mismo ella para ti.
Si no fuera el caso ninguno iniciaría una relación con el otro. Es como si se compararán entre si ¿Que tiene que ofrecerme esta persona? ¿Que le ofrezco yo? Este, por lo general es un proceso inconsciente, pero es lo que decide si habrá o no intimidad: te gusta o no te gusta, sean cuales sean las razones.
No es sobre poder, es sobre control y aunque suene a semántica, hay una diferencia. No quiere decir que uno de los dos debe dominar completamente al otro, pues en una relación saludable el control cambia de manos de acuerdo al deseo y las necesidades de cada miembro.
De hecho, una relación no es sana si alguien maneja completamente los hilos. Puede que nunca exista un total balance de control, pero se convierte en manipulación si uno de los dos chantajea al otro. No hay razón alguna para la que ninguno de los dos tenga que mendigar por afecto.
Esto pasa por diferentes razones, pero ocurre de una de dos maneras: o el sumiso es condicionado para permitir la manipulación y/o el dominante la inicia. En cualquiera de los dos casos la regla es la misma: el que menos necesita al otro tiene más control y nunca es más evidente que en una relación de pareja.
Antes de entrar en una relación es vital valorarse uno mismo. En el caso del hombre, debe tener un sentido de amor propio y confianza, un entendimiento de su rol en la relación, asumiendo que quieras tener una. No nos llamemos a engaño, ambos sexos son capaces de recurrir a la manipulación. ¿Cuantas mujeres no conocemos que vuelven con el patán del novio/marido que las maltrata una y otra vez? ¿Cuantos hombres no son sometidos por sus mujeres y comprometen su dignidad y ambiciones para servir a las inseguridades de su pareja?
Conocer esta regla permite que los hombres no estén predispuestos a devaluarse a si mismos y colocar a una mujer como la meta de sus vidas en lugar de considerarse así mismos como el PREMIO. Llegar a acuerdos es vital en una relación, pero hay que darse cuenta que esos compromisos no deben ser el resultado de una manipulación.
No hay nada de malo en darle la razón a tu novia en una discusión, pero si está mal si siempre tienes que ceder a las necesidades de ella para “mantener la paz” en el entendimiento de que ella te negará la intimidad como resultado de defenderte. Esto es lo que en inglés llaman “Shit test”. Las mujeres siempre están probándonos y una de las pruebas más habituales es ver que harás o no para obtener intimidad.
La intimidad con ninguna mujer vale que te devalúes ante ella, porque eso sienta un precedente y cada vez ella te respetará menos, todo lo contrario de la creencia popular de que ceder a todas sus demandas te garantiza una recompensa. Si debes ceder a todas sus demandas para obtener intimidad quiere decir que ella no tiene genuino deseo o interés por ti, esto en realidad es una prueba para determinar quien necesita más a quien.
Claro, esto puede ser inconsciente, pero parte de la creencia de que la intimidad con ella es un PREMIO, una recompensa para ti y no algo que disfrutan los dos por deseo y atracción mutua.
No hay mayor prueba de la confianza de un hombre en si mismo que el entendimiento de que no comprometerá su dignidad por las reconocidas manipulaciones de una mujer y la fortaleza de alejarse, sabiendo que puede encontrar a alguien más. Esa es la manera de superar una “shit test”, no aceptando jugarla.
Hay que entender la dinámica del control, pero sobre todo hay que valorarse como persona, para no permitir que nadie te manipule o te someta.
Traducción parcial y reinterpretación del artículo: “The Cardinal Rule of Relationships” escrito por Rollo Tomassi para The Rational Male
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