Pensar que existe una única persona perfecta para ti en todo el mundo es, como mínimo, ser un iluso (o ilusa). La úniquitis –a falta de una mejor palabra- es parálisis, es renunciar a madurar, a cambiar, dejar de ser tú.
No existe la única. Las almas gemelas son un mito. Hay algunas buenas, hay otras malas, pero no hay una única mujer (o hombre). Esto es algo que nos rehusamos a creer, porque la esperanza de que hay alguien especial y diferente en el mundo que es solo para nosotros, es una fuente de esperanza vana.
Es una idea reconfortante, que nos permite mirar al futuro, pero que evite que miremos al presente, que es a veces mucho más importante. Quien te diga que hay una única persona para ti te miente o te está vendiendo algo. Hay muchas personas especiales en la vida, pregúntaselo a cualquier persona divorciada o viuda que se casó de nuevo luego de que su “alma gemela” murió o los dejó.
El mito del alma gemela es poderoso, es una fantasía que nos hace creer que esa persona hecha específicamente para ti está allí afuera y que solo deben darse las condiciones para que se conozcan. Pero esa es una forma poco realista de vivir y de hecho es paralizante.
Incluso para algunos hombres muy inteligentes esta noción es tan poderosa y han invertido tanto de sí mismos en la misma que negarla es casi tan imposible como para un creyente el dejar de tener fe.
La “uniquitis” de hecho hace daño en las relaciones, pues hay una gran diferencia entre una relación amorosa de respeto mutuo y una en la que uno de los miembros de la misma ve al otro como su “única”. Algunos pueden asociar el que exista una única con el tener una relación monógama y duradera, pero ese no es el punto, el punto es que no existe ese ser perfecto e ideal para cada quien o al contrario, pueden existir varias personas perfectas para ti.
El pensar que existe una única mujer perfecta causa inseguridad en quien está soltero y se convierte en algo paralizante para el que está en una relación con quien percibe como esa “única”. La misma desesperación que te conduce a elegir a esa mujer que crees es la única, sin importar si es sano o no es la misma inseguridad que te paraliza de romper lazos cuando la relación está rota.
Pensamientos como: “Es la ÚNICA ¿Cómo podré vivir sin ella?” O, “Es mi alma gemela, solo tengo que corregir mis defectos o los de ella para tener mi relación ideal” solo conducen a posturas limitantes y asemejan a aquello de buscar una aguja en un pajar.
Al invertir esfuerzo emocional toda una vida para conseguir a la única ¿Cómo puedes obtener la madurez necesaria para comprender como debe ser una relación saludable? La idea de que existe una persona ideal tiene raíces sociológicas no solo por ser una creencia personal, sino por la gran diseminación de la misma en la cultura popular a través de los medios de comunicación, la música, literatura, películas, etc.
Los servicios de citas por Internet viven de fomentar esta creencia sin ningún tipo de vergüenza. La idea de que los hombres poseen la capacidad de proteger, proveer y ser monógamos tiene mérito social y bio-psicológico, pero la idea de la única, del alma gemela, no es un subproducto de esa idea, de hecho puede sabotearlas, pues alguien muy obsesionado con conseguir a esa pareja ideal puede nunca conseguirla y quedarse solo toda la vida.
De hecho, no hay nada más desventajoso para un hombre en una relación que la certeza de que con quien están es la “única”. Sobre todo si la mujer no comparte la idea. No hay nada que le dé más paz mental a una mujer que la certeza de que son la única fuente de intimidad y sexo para un hombre. Para un hombre en tal circunstancia, el hecho de que dicha mujer le haga daño pasa a un segundo plano si cree que es la única persona compatible para él.
Lo mismo aplica en el otro sentido y es la razón por la que vemos con incredulidad cuando una “mami” sigue detrás del patán que abusa de ella… Es porque ella cree que ese es el único hombre en su vida. La hipergamia puede ser el origen imperativo de su necesidad de seguir con el tipo abusador, pero es el mito del alma gemela y el temor a perder “al que se fue” lo que representa la inversión emocional.
La definición de poder no se refiere necesariamente a éxito financiero, estatus o influencia sobre otros, sino al grado de control que tenemos sobre nuestras propias vidas. Suscribir el mito del alma gemela implica reconocer que no tenemos control en esta área de nuestras vidas tan importante. Es mejor creer que hay buenas parejas y malas parejas, pero no una única pareja. No es falta de romanticismo, es sentido común, ese que está tan escaso.
Traducción parcial y reinterpretación del artículo: There is no One escrito por Rollo Tomassi para The Rational Male
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